AQUÍ NO HAY NEUTRALIDAD

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viernes, 16 de octubre de 2009

Y DIOS CREÓ A HACIENDA



Existe un personajillo, dicen, premio Nóbel de Literatura (aunque eso, sinceramente, no debe significar mucho si tenemos en cuenta la cantidad de mierdas que han consiguido el mismo galardón), que, amén de comunista (lo que ya de por sí demuestra su catadura moral), puede llegar a ser tan pedante y estúpido que es capaz de meter el dedo en su propia llaga y encima regodearse.
Si hace escasos días se atrevió a criticar la aptitud moral e intelectual del Santo Padre Benedicto XVI (hecho, por si mismo, irrelevante, dada la más absoluta falta de formación intelectual del que critica), hoy nos encontramos con una nueva y brillante frase que, en sí misma, no sólo encierra la estupidez de su autor, sino incluso la propia contradicción de su mensaje: "Dios, el demonio, el bien, el mal, todo eso está en nuestra cabeza, no en el cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él".

O dicho de otro modo, señores, el señor Saramago, como otros tantos filántropos de pacotilla, ésos que se autodenominan humanistas, en el fondo lo que está diciendo es que el Hombre, como mayúsculas, es tonto del culo.
Así, si el Hombre se ha inventado el cielo y el infierno, a Dios y al Demonio y, en el colmo de su estulticia, se convierte en un esclavo, lo que en realidad nos está diciendo es que somos gilipollas, porque, sinceramente, hace falta ser gilipollas para inventarse algo tan intangible y encima creérselo.
El Sr. Saramago, como otros tantos “intelectuales” , como el Sr. Zapatero, la Sra. Aído o el mismísimo Pepiño Blanco, no son tan imbéciles como para inventarse a Dios y además creer en Él.
No, ellos son mucho más sibilinos, pues prefieren convencernos de que Dios no existe, aunque ignoren si es cierto o no, todo con tal de hacernos caer en la desesperación más absoluta cual es creer que no hay nada más allá de sus estúpidas diatribas.
Y como yo, al contrario que aquéllos, soy bastante cortito, y teniendo en cuenta una verdad irrefutable, tan tangible, cual es la certeza absoluta de la existencia de la sacrosanta Hacienda Pública, algo que todo el mundo sabe que existe pero nadie se atreve a asumir su autoría, no me quedará más remedio, como tontito que soy, en creer que si nadie la ha creado, sólo nos cabe pensar que ha sido el mismísimo Dios, porque al fin y al cabo los humanos, como estúpidos que somos, somos los únicos seres de la naturaleza que podemos crear algo que, a la postre, acabará esclavizándonos.

¡Loada, pues, sea la Hacienda Pública y Saramago su profeta!

3 comentarios:

Antonio dijo...

Realmente la única invención intelectual del hombre es lo opuesto a Dios, que es "la nada". Ésta sin embargo, no es más que una rendición absoluta de la inteligencia, pues en un universo donde TODO tiene un por qué y un sentido, Dios es la proyección lógica de la existencia misma. Sólo la ausencia de una explicación nos conduce al sofisma de su ausencia.

Francisco Pena dijo...

¡No, Antonio, no!

¡A estas horas, please no!

¿Pero tú cres que estoy ahora para entrar a reflexionar tus disquisiciones platónicas?

¡Menos mal que hoy tenemos Sálvame VIP y DEC....!

¡Coño, estamos como queremos!

Antonio dijo...

Vamos,que este año me vuelvo a quedar sin el Nobel de filosofía.