Sirva esta alegoría representada en la figura de los jugadores de Nueva Orleans, flamantes y justos vencedores de la Super Bowl XLIV, para insistir en que sólo con la unidad y la entrega se consiguen los objetivos. ¡ENHORABUENA CAMPEONES!
Que nadie espere encontrar en este pequeño espacio nada más allá de lo ordinario, si por ordinario se entiende lo que este humilde letrado-iletrado puede opinar sobre lo divino y lo humano en el marco de este extraño e inhóspito mundo que nos ha tocado vivir.
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